Hay personajes que uno crea con un objetivo concreto. Otros aparecen casi sin pedir permiso y, poco a poco, terminan ocupando un lugar especial. Martín Salgado pertenece a este segundo grupo.
Cuando empecé a escribir sus primeras aventuras, no quería crear al típico detective infalible ni al héroe de acción que siempre tiene todas las respuestas. Quería alguien que hiciera lo mismo que haríamos muchos de nosotros: hacerse preguntas. Preguntas incómodas. Preguntas que casi nadie quiere formular.
¿Qué ocurre cuando una persona desaparece sin dejar rastro? ¿Qué pasaría si algunas conspiraciones fueran mucho más reales de lo que imaginamos? ¿Y si la verdad estuviera escondida detrás de aquello que la mayoría considera imposible?
Martín nació para perseguir esas respuestas.
A lo largo de sus investigaciones ha tenido que enfrentarse a organizaciones clandestinas, secretos gubernamentales, desapariciones inexplicables y fenómenos que desafían cualquier explicación lógica. Pero, por encima de todo, siempre ha luchado contra el miedo. Porque el verdadero enemigo no siempre lleva un arma. A veces lleva un traje elegante, una sonrisa convincente o un expediente clasificado.
Lo que más disfruto escribiendo de Martín Salgado no son las persecuciones ni los momentos de tensión. Es el instante en el que una pequeña pista cambia por completo la historia. Ese momento en el que tanto el personaje como el lector descubren que nada era como parecía.
Cada novela representa una nueva puerta hacia un misterio diferente. Algunas exploran conspiraciones internacionales. Otras se adentran en desapariciones imposibles, tecnología secreta o el eterno interrogante sobre si realmente estamos solos en el universo.
Sin embargo, todas tienen algo en común: la búsqueda de la verdad.
No escribo estas historias para convencer a nadie de nada. Las escribo porque la ficción tiene una capacidad única para hacernos mirar la realidad desde otro ángulo. A veces, una buena novela plantea mejores preguntas que muchas respuestas.
Espero que quienes acompañen a Martín Salgado en sus investigaciones sientan la misma curiosidad que yo sentí al escribirlas. Que duden. Que sospechen. Que vuelvan una página más porque necesitan saber qué ocurre después.
Al fin y al cabo, esa es la magia del misterio.
Y mientras existan preguntas sin respuesta... Martín Salgado seguirá investigando.
Gustavo Balta - Autor.